Agustín Víctor Casasola nació en la Ciudad de México el 28 de julio de 1874. Realizó sus estudios en varias escuelas y siendo muy joven, al morir su padre, entró a trabajar en los talleres gráficos y de encuadernación de aquella época.

 

A los 24 años, en el año de 1898 se inició como reportero gráfico en los periódicos El Globo, El Demócrata y El Tiempo, con interesantes artículos ilustrados con fotografías tomadas por él mismo. Estas placas emulsionadas se utilizarían después en el respaldo de pesadas cámaras montadas sobre tripiés de madera para tomar las fotografías, en ocasiones utilizando sales de magnesio que al encender producían un destello que iluminaba la foto. Al quedar la imagen latente en el negativo, se guardaba y protegía de la luz, hasta el proceso de revelado hecho por él mismo en laboratorio, imprimiendo en positivo para ilustrar sus artículos en los periódicos. Es así que durante las fiestas del Centenario de la Independencia, el Presidente Porfirio  Díaz designa a Agustín V. Casasola para cubrir la información gráfica.

 

Hacia 1906 reunió a los mejores fotógrafos de la época, como Antonio Carrillo, Abraham Lupercio, Ezequiel Álvarez Tostado y Jerónimo Hernández, entre otros, integrándose también a las agencias extranjeras, tanto en Estados Unidos como en Europa, colaborando conjuntamente. Durante la primera década del siglo XX, Agustín V. Casasola, con gran visión, inició cuidadosamente un archivo personal de fotografía, mismo que consistía desde la elaboración de los negativos en placas de vidrio de 5x7 pulgadas, que se mantenían dentro de los chasises, y estos a su vez se guardaban en estuches de madera forrados de fieltro negro en su interior para protegerlos de la luz. Pasados dos meses de las fiestas del Centenario de la Independencia, estalló el movimiento armado en noviembre de 1910; los periódicos fueron clausurados, saqueados y las agencias de información cerraron.

 

Agustín V. Casasola, considerando la importancia del archivo formado y el riesgo a ser destruido, decidió resguardarlo personalmente así como el acervo de otros fotógrafos colaboradores de él. Con gran valentía y profesionalismo, y toda clase de riesgos, se entregó de lleno al reportaje gráfico viajando en trenes o a caballo, conviviendo con caudillos como Emiliano Zapata y Francisco Villa, entre otros, confundiéndose entre tropas y grupos armados durante los combates.

 

Toda esa información gráfica ilustraba publicaciones, en muchas ocasiones de manera clandestina la cual trascendía al extranjero donde se sabía lo sucedido. Agustín V. Casasola se destacó por su participación gráfica tanto en el mandato democrático de Francisco I. Madero, como en los lamentables hechos del golpe de Estado, conocido como “La Decena Trágica”. Colaboró intensamente hacia 1917 brindando toda la información acerca del desarrollo y promulgación de nuestra Constitución Política, y en ese mismo año Rafael Alducin, fundador de Excelsior lo distingue con la corresponsalía para enriquecer con su trabajo la imagen del periódico. Edita después Efemérides Ilustradas, donde nos presenta los sucesos de las dos primeras décadas del siglo XX. El 30 de marzo de 1938 muere en la Ciudad de México, legando un patrimonio histórico para México y el reconocimiento como el pionero mundial de la fotografía del siglo XX.